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¿Qué es el cambio climático y cómo nos afecta?

Autor: Pablo Ángel Meira Cartea (coord.)

Edita: Fundación MAPFRE, 2011

Idioma: Español

Formato: Papel y pdf

El tratamiento del tema del cambio climático por parte de la educación ambiental se puede considerar relativamente nuevo. La generalización de acciones, programas y materiales, sufren un impulso extraordinario en los primeros años del siglo XXI, hasta convertirse en uno de los temas más activos en este momento

Este recurso nace con la finalidad de contribuir al desarrollo de actividades de educación ambiental centradas en las dimensiones socialmente menos conocidas o asociadas con el cambio climático. Las propuestas didácticas reflejan la labor creativa de un amplio grupo de personas que han hecho suya la tarea de comunicar la amenaza del cambio climático y de mostrar posibles alternativas para mitigar y prevenir sus consecuencias. Esta labor se realiza en y desde un amplio abanico de organismos públicos, empresas y asociaciones no gubernamentales, una pluralidad de agentes que da idea de la necesaria transversalidad social e institucional que esta tarea requiere. Así, las personas que han participado en el diseño de este recurso desarrollan su labor cotidiana en el Centro Nacional de Educación Ambiental  (CENEAM), el Colectivo de Educación Ambiental S.L. (CEAM), Ecologíay Desarrollo (ECODES), Ecologistas en Acción, la Universidad Autónoma de Madrid, WWF-España, la Xarxa de Consum Solidari (XCS) y la Universidade de Santiago de Compostela.

Aunque dirigida inicialmente a estudiantes de secundaria, la publicación se pretende sirva también de respuesta a interrogantes que la población, en general, se puede llegar a plantear en torno al cambio climático. Hace preciso elaborar y aplicar programas de educación, sensibilización y comunicación en torno a él y sus efectos, facilitar el acceso a la información a toda la sociedad y promover la participación del público en la elaboración de respuestas. Con las actividades que se proponen en esta publicación se pretende concienciar en que todos somos parte del problema, y a la vez, la solución al mismo

Este material está disponible en formato pdf en la dirección web: http://www.mapfre.com/ccm/content/documentos/fundacion/prev-ma/cursos/guia-conoce-y-valora-el-cambio-climatico.pdf

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Cambio climático, grandes incendios y olas de calor devastadoras

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Mapa de los incendios forestales en el mundo – Imagen NASA

Científicos de las universidades de Wyoming (Estados Unidos) y Granada (España) predicen que el aumento de la temperatura en las últimas décadas debido al cambio climático provocará más y más incendios naturales en los Estados Unidos, en Europa y otras regiones del mundo. Estos fuegos serán más incontrolables, más peligrosos y más dañinos.

Datos

En este verano boreal las llamas se extienden desde la parte más oriental de Rusia hasta Quebec y Ontario, en Canadá, convirtiéndolo en un fenómeno global.

 

Un incendio devastador en Grecia, con al menos 88 víctimas fatales, es el más mortífero en Europa desde 1900, según la Base de Datos Internacional de Desastres creada por el Centro para la Investigación de la Epidemiología de Desastres en Bruselas.

En Estados Unidos, más de 90 grandes incendios estaban activos, habiendo consumido casi 368.000 hectáreas, arrasando con decenas de viviendas y obligando a evacuar a 37.000 personas. Hasta la fecha los incendios han consumido 1.6 millones de hectáreas, que supera en 14% el promedio de los 10 años anteriores.

Durante el verano 2017-2018 Brasil y específicamente en las zonas forestales de la Amazonía se registraron 208.278 incendios, un lamentable récord. Uno de los motivos fue la sequía agravada por el cambio climático y esto empeora los incendios, que se suman a los provocados por el hombre.

Lo mismo ocurrió en Argentina donde la sequía y la mala intervención humana provocó la quema de más de 1 millón 200 mil hectáreas de campos, montes y bosques en diferentes provincias.

Chile tuvo sus incendios forestales más extensos en la historia: ocho veces el promedio a largo plazo. Las emisiones de humo y ceniza desde incendios forestales contienen material particulado grueso y fino este último (menor a 2,5 micrones) es especialmente tóxico para la salud debido a que puede penetrar profundamente en los tejidos pulmonares, con efectos a largo plazo.

Japón registró 41 grados Celsius, la temperatura más alta desde que se llevan registros y ha dejado al menos 65 personas muertas. Cayeron récords en Massachusetts, Maine, Wyoming, Colorado, Oregón, Nuevo México y Texas. En Noruega, Suecia y Finlandia, países fríos, han sufrido temperaturas superiores a 32° C.

Durante el mes de julio se han igualado o batido 125 récords de olas de calor continentales cada vez más frecuentes, prolongadas y extremas en distintas parte, según la Administración Nacional del Océano y la Atmósfera (NOAA, por sus siglas en inglés).

Fenómenos extremos

El climatólogo Noah Diffenbaugh, de la Universidad de Stanford dijo, “Tenemos pruebas contundentes que el calentamiento global está pesando en la balanza, elevando las probabilidades de fenómenos extremos como el calor grave y las lluvias intensas” y agrego, “Vemos que el calentamiento global ha incrementado las probabilidades de temperaturas récord en más del 80% del planeta y de eventos lluviosos en la mitad del planeta”.

El mundo se vuelve más cálido debido a la acumulación de gases que atrapan el calor, emitidos por la quema de combustibles fósiles y otras actividades humanas. Los expertos dicen que la corriente en chorro -que dicta la temperatura en el hemisferio norte- tiene un comportamiento extraño.

“Desde hace semanas tenemos una corriente en chorro con pliegues inusualmente agudos”, dijo Jeff Masters, director del instituto privado Weather Underground. “Eso permite que el calor permanezca en los lugares donde están los pliegues: Europa, Japón y el oeste de Estados Unidos”.

Michael Mann, climatólogo de la Universidad de Pennsylvania asegura que, “Estos fenómenos extremos se vuelven más comunes debido al cambio climático provocado por el hombre y, en particular, el calentamiento ampliado del Ártico”.

Un estudio de científicos europeos publicado el viernes halló que la ola de calor europea actual tiene el doble de probabilidades de deberse al calentamiento global causado por el hombre, aunque esas conclusiones todavía no han sido verificadas por otros científicos.

“El mundo se vuelve más cálido y las olas de calor como éstas se vuelven más frecuentes”, dijo Friederike Otto, integrante del equipo y subdirectora del Instituto de Cambio Ambiental en la Universidad de Oxford.

La climatóloga Kim Cobb, de Georgia Tech, dijo que “La relación entre el cambio climático y los incendios todavía no resulta tan contundente como en el caso de las olas de calor, pero se está volviendo más clara”.

Conclusión

Los sistemas actuales de combate de incendios no están preparados para enfrentar un nuevo problema con raíz en las alteraciones climáticas.

Necesitamos urgentemente controlar el cambio climático si queremos evitar muertes tan dramáticas como las que están ocurriendo estos días y prevenir fenómenos meteorológicos incluso más extremos en el futuro.

Fuente: NOAA / AAPN

– Norberto Ovando es Presidente de la Asociación Amigos de los Parques Nacionales – AAPN -; experto de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas – WCPA – de la IUCN- e integrante del Grupo de Investigación de Ecología del Fuego

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Cambio climático: calor extremo en el Ártico derritió la cima más alta de Suecia

Publicado por: César Vega Martínez  FuenteAgence France-Presse

La cima más alta de Suecia, un glaciar en el extremo sur de la montana Kebnekaise, se está derritiendo debido a las temperaturas cálidas del Ártico y ya no es el punto más alto de la nación, indicaron científicos este miércoles.

“Nunca había visto tanta nieve derretida en la cima sur como este verano”, dijo Gunhild Ninis Rosqvist, profesora de geografía de la Universidad de Estocolmo, en un comunicado.

Rosqvist, que también dirige la estación de investigación de Tarfala, cerca de la montaña, ha estado midiendo la cima sur durante varios años como parte de una investigación sobre el cambio climático.

Kebnekaise, un popular destino turístico en el extremo norte de Suecia, tiene dos principales picos, el del sur cubierto por un glaciar y el del norte sin hielo.

istockphoto.com
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Rosqvist dijo que la cima del sur ha perdido cuatro metros de nieve entre el 2 y el 31 de julio.

Esto significa que en promedio, cada día de julio perdió 14 centímetros de nieve que se derritió en momentos que Suecia ha registrado marcas históricas de altas temperaturas que provocaron decenas de incendios en este país.

“Esto está pasando muy rápido. El resultado de este verano caliente será un récord en pérdida de nieve y hielo en las montañas”, dijo Rosqvist.

En su última medición, el pico sur alcanzó los 2.097 metros sobre el nivel del mar, solo 20 centímetros más alto que los 2096.8 metros del extremo norte.

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“La previsión es que a partir del 1 de agosto el pico del sur será más bajo que el pico norte”, dijo Rosqvist.

El año pasado, la diferencia entre los dos picos era de dos metros.

El glaciar sur, que ha sido medido desde 1880, se ha ido derritiendo a un ritmo de un metro por año en las dos últimas décadas, precisó la Universidad de Estocolmo.

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Alarmas encendidas: El Niño se está gestando

Nuevamente los centros climáticos internacionales han encendido las alarmas, esta vez, por un creciente aumento de la probabilidad de un evento de El Niño para esta próxima primavera y verano.

 

Al monitorear el comportamiento de la temperatura superficial del mar (TSM) en el Océano Pacífico tropical, se ha observado que las aguas más frías de lo normal que tuvimos en los últimos meses, han ido desapareciendo. Desde marzo en adelante, el calentamiento en el Pacífico ha marcado el fin del evento de La Niña –como ya lo hemos comentado– dando paso a condiciones de TSM cada vez más cercanas a lo normal, incluso han alcanzado valores ligeramente cálidos durante el pasado mes de junio. Este ascenso se puede ver la siguiente gráfica.

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Rango de variación normal o neutralidad de las anomalías de Temperatura Superficial del Mar (TSM) entre -0.5°C y +0.5°C. Límite de El Niño 0.5°C, límite de La Niña -0.5°C.

Recordemos, que de acuerdo con la definición operacional de la NOAA y que es ampliamente aceptada a nivel mundial, si se presentan anomalías (¿cómo identificamos las anomalías?) iguales o mayores a +0.5°C durante tres meses consecutivos se establece un evento de El Niño. Por el contrario, si las anomalías son iguales o menores a -0.5°C durante tres meses consecutivos se establece un evento de La Niña. Tal como se mencionó en el post sobre La Niña, las variaciones que sufre la TSM en el Pacífico Ecuatorial son sólo el factor oceánico de este fenómeno y no podemos olvidar el importante papel que juega la atmósfera dentro de este ciclo, llamado El Niño-Oscilación del Sur o ENOS.

Cuando reina la normalidad…

Normalmente, cerca de Indonesia y Australia el agua superficial del mar es mucho más cálida que la costa de Sudamérica, pudiendo llegar a los 28°C. A este lugar se le conoce como poza cálida y es una región de gran generación de nubosidad y tormentas. Como existe una gran diferencia de temperatura entre estas dos zonas, la atmósfera reacciona -como buena amante de los equilibrios- y se generan los famosos vientos alisios (vientos que se mueven de Este a Oeste) a lo largo del Pacífico tropical, en un afán de igualar las temperaturas.

El constante desplazamiento de los alisios y una TSM cálida, son dos de los factores que favorecen la formación de grandes tormentas en el lado Occidental del Pacífico tropical, provocado gran cantidad de ascenso de aire sobre en esa zona. Para tenerlo más claro, podemos ver todo este proceso en la siguiente animación:

Cuando el aire alcanza unos 13 a 16 kilómetros de altura aproximadamente (altura conocida como tropopausa), ya no puede seguir subiendo y tiende a desviarse hacia los lados. La porción de aire que se desvía hacia el Este se desplaza hasta caer sobre el Pacífico Oriental, justo sobre el Anticiclón del Pacífico Sur. Así, a este movimiento repetitivo que realiza en el aire, desde y hasta el Pacífico Oriental, se le conoce como “Circulación de Walker”.

¿Te acuerdas que esta circulación está asociada a altas presiones frente a Sudamérica (donde cae el aire) y a bajas presiones en las cercanías de Indonesia y Australia (donde asciende el aire), y que además esta variación de la presión origina la Oscilación del Sur?

Entonces, ¿cómo llegamos a un evento El Niño?

Bueno, la verdad es que la comunidad científica aún no sabe muy bien cómo inicia un evento de El Niño, porque como es un fenómeno acoplado entre el océano y la atmósfera, y su origen puede estar en muchos lados. Algo así como el huevo y la gallina.

Cuando El Niño comienza a manifestarse, los vientos alisios tienden a mostrar señales de debilitamiento, es decir, el viento que generalmente se desplaza de Este a Oeste en el Pacífico ecuatorial se vuelven débiles e incluso pueden revertirse. Esto provoca que el agua muy cálida de la poza cálida logre desplazarse (por sobre y por debajo de la superficie del océano, como también lo hemos discutido en nuestro blog) hacia el centro del Océano Pacífico.

Si lo anterior ocurre, entonces ya no existe –o se hace muy débil- la diferencia térmica entre el lado Oriental y Occidental del Pacífico que mencionamos en la condición normal. La Circulación de Walker es la que más sufre las consecuencias, ya que se debilita e incluso se transforma en dos circulaciones más pequeñas. Esto porque además de trasladarse aguas más cálidas desde la poza cálida, también se trasladan las tormentas. Así, las tormentas ahora se ubican en el Pacífico Central formándose una zona anómala (fuera de lo normal) de bajas presiones (volveremos a esto en breve).

Donde hay tormentas, hay ascenso de aire, y de nuevo el ascenso no puede ser infinito. La diferencia esta vez, es que se generan dos celdas de aire descendente, una sobre Sudamérica y otra sobre Indonesia y alrededores. Esto significa que el aire descendente que solía caer sobre el Anticiclón del Pacífico Sur ya no es tal, lo que favorece que el anticiclón se debilite.

El Anticiclón del Pacífico Sur es el causante de “bloquear” el paso de sistemas frontales que aproximan a Chile, por lo que un debilitamiento del Anticiclón es particularmente importante para nosotros. En un episodio de El Niño, esta alta presión se debilita, generando una serie de consecuencias en nuestro país. Esta variación en las presiones se resume en una disminución de las presiones en el Pacífico Central, justo donde el aire está ascendiendo, y un aumento en las presiones en el Pacífico Occidental, justo donde el aire ahora está descendiendo por allá por Indonesia. Esta es la mundialmente famosa Oscilación del Sur.

La siguiente animación, representa el patrón típico en El Niño: aguas más cálidas de lo normal en el Océano Pacífico Central y Oriental, más tormentas en el Pacífico Central y una Circulación de Walker debilitada.

Todo este mecanismo es bastante complejo, una verdadera cadena de eventos oceánicos y atmosféricos que no siempre ocurren como dice la teoría. De ahí que sea tan difícil el pronóstico de las eventuales consecuencias.

Los efectos de El Niño sobre Chile

Comúnmente, un calentamiento (enfriamiento) del Océano Pacífico Tropical generará emoción, noticia y muchas veces preocupación a nivel global, debido a los distintos efectos que tiene sobre diferentes partes del mundo.

Para nuestro país, un evento de El Niño generalmente se relaciona con inviernos y primaveras más lluviosas en la zona centro-sur, así como también temperaturas más cálidas. Mientras que en verano, el altiplano chileno y las regiones del extremo sur, tienden a registrar condiciones más secas de lo usual. En tanto, la costa del norte del país tiende a mostrar un aumento en sus temperaturas.

 Los efectos que tiene El Niño sobre Chile

Algo que quizás es necesario precisar, es que los efectos esperados no siempre se manifiestan como indica la teoría o la mayoría de los eventos El Niño, y esto ocurre porque El Niño, como es una oscilación oceánica-atmosférica, también se relaciona con otras oscilaciones, como la Oscilación Antártica, la Oscilación de Madden-Julian o el mismo Cambio Climático. Por eso, cada evento del Niño es distinto y se debe monitorear con mucho cuidado.

Ahora, lo importante es seguir monitoreando si el Océano y la Atmósfera deciden seguir trabajando en equipo y asegurarnos así, si un nuevo evento de “El Niño” llegara para la próxima primavera, que de cumplirse la teoría, podría traer varias sorpresas en cuanto a lluvias para nuestro país. Te invitamos a seguir sus señales en nuestro Boletín mensual de Tendencias Climáticas.

Información de esta publicación

  • Aceituno, P. 1988: On the functioning of the Southern Oscillation in the South America sector. Part I: Surface Climate, Monthly Weather Review, 116, 505-523.
  • Bjerknes, J. 1966: A possible response of the atmospheric Hadley circulation to equatorial anomalies of ocean temperature.
  • Carrasco, J. & J. Quintana. 2004: Descripción de las condiciones atmosféricas observadas en Chile durante 1997-2000 asociadas a El Niño-La Niña, Oscilación del Sur. Sus efectos en Chile. Cona, Chile, Valparaíso. pp. 43-59.
  • Karoly, D. 1989: Southern Hemisphere Circulation Features Associated with El Niño-Southern Oscillation Events.
  • Rutllant, J. 2004: Circulación atmosférica de gran escala asociada al Ciclo ENOS y consecuencias en el régimen de precipitaciones en Chile central: Período 1997-1999.
  • Rutllant, J. & H. Fuenzalida. 1991: Synoptic Aspects of the Central Chile rainfall variability associated with the Southern Oscillation. International Journal of Climatology, 11, 63-76.

Escrito por: Catalina Cortés. Editor: Diego Campos y Bárbara Tapia.

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